Adicción blanca
Azúcar: Blanca, pura y mortal. Ese es el título de la primera publicación en contra del consumo de azúcar. Se publicó en 1972 por John Yudkin, fundador del departamento de nutrición del Colegio Queen Elizabeth, de la Universidad de Londres.
Según los estudios de Yudkin, el azúcar provoca gran cantidad de enfermedades como cáncer, diabetes, Alzheimer, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Además, según numerosos estudios existe una correlación directa entre la muerte por infarto y el azúcar.
Interesante, aquí tenemos una correlación. Si os fijáis, casualmente, algunas de esas enfermedades la hemos descrito ya como de causa idiopática y que el Dr. Alfred ya la describió como muerte celular por la acidificación del espacio intersticial debido a los residuos celulares. Si aún no lo sabéis es porque os deberíais de haber leído la base de todo.
Qué es el azúcar

Pero rebobinemos. Empecemos por el principio. ¿De qué está compuesto el azúcar que conocemos? El azúcar de mesa es un disacárido (unión de dos azúcares) llamado sacarosa. Formada por una molécula de glucosa y otra de fructosa. La molécula esencial para la vida en todos los organismos vivos es la glucosa (o en casi todos). Es la molécula donde empieza el proceso de extracción de la energía y todos los azucares son reconvertidos en glucosa para extraer de ésta la energía por una ruta metabólica llamada glucólisis (significa romper la glucosa).
De la glucosa se extrae dos moléculas de acetil-CoA y por el camino obtenemos energía. Este ácido se utilizará en otra ruta metabólica para quemarlo hasta obtener un montón de energía, CO2 y H2O. (Aunque también se puede ir por otra ruta metabólica y almacenarlo en forma de grasa para aprovecharlo después).
Me acabo de saltar la mitad de la rutas metabólicas del cuerpo. Pero sólo quiero que os quedéis con esto: quemar glucosa produce energía, acetil-CoA y más adelante, más energía y ácido carbónico —CO2 disuelto en la sangre—. Es importante para entender más adelante la obesidad.
Que bien ¿No? Empezamos a acidificar el cuerpo.
Niveles de azúcar.
En el cuerpo humano el nivel de glucosa en sangre debe ser constante y se encuentra entre los 70-120 mg/dl según el ayuno, metabolismo propio y nuestras reservas. Existen varias hormonas que regula la concentración de glucosa, pero principalmente hay dos: la insulina y el glucagón. Ambas secretadas por el páncreas. El porqué debe de ser un nivel constante lo descubrirás si sigues leyendo.
Vamos a remarcar lo que hemos visto hasta ahora. Por un lado, estamos viendo que el aumento de hidratos de carbonos de metabolización rápida (azúcar) produce una acidificación que está relacionada con ciertas enfermedades según el Dr. Alfred Pischinger y por otro lado tenemos los estudios de Yudkin relacionando las mismas enfermedades con el azúcar. Creo que se ve una relación clara entre ambos estudios.
Además de acidificar el cuerpo rápidamente, existe otra nefasta propiedad: su irremediable adicción. Es innato a cualquier ser vivo conseguir energía en forma de hidratos de carbono y el azúcar es el sumun energético. Es por lo que cualquier ser vivo se pelearía. Las plantas lo saben, y nos controlan poniendo el azúcar en las flores —en forma de néctar— para que les sean transportados el polen o en los frutos para transportar sus preciadas semillas. Esta adicción ha sido aprovechada por la industria alimentaria y la explotan añadiendo azúcar a todo. Leed los compuestos de los productos envasados, lo tiene hasta el jamón serrano. Incluso se lo añaden al tabaco para hacerlo más adictivo si cabe.
Cómo actúa en nuestro cuerpo.
Todo comienza con el reconocimiento del dulzor por el sentido del gusto en las papilas gustativas. Eso predispone al cuerpo para prepararse en la digestión de los alimentos que van a ser ingeridos. Y como alguno estáis pensando, los edulcorantes producen también el mismo efecto. Esa predisposición.
Luego, los hidratos de carbono son absorbidos por el intestino y transportados hasta el hígado para ser procesado y conseguir la apreciada glucosa —entre otros glúcidos y compuestos— para después aportarla a la sangre y que la distribuya a todas las células de nuestro cuerpo.
Cuando se sobrepasa el nivel de glucosa establecido en sangre, el páncreas segrega insulina en proporción a la necesidad. Entonces la glucosa es retirada de la sangre por el hígado y la almacena en una molécula llamada glucógeno, un glúcido enorme de reserva ramificado. (en las plantas el glúcido de reserva se llama almidón, lo que tiene el pan, la patata, la zanahoria, etc.). En ayunas, cuando los niveles de glucosa bajan porque las células de nuestro cuerpo la van consumiendo, el páncreas segrega glucagón y el hígado responde rompiendo el glucógeno almacenado y manda la glucosa a la sangre para mantener los niveles apropiados. Eso pasa entre las 3 y 4 horas después de haber comido y sobre las 12 horas de ayuno el glucógeno se acaba y el cuerpo comienza a utilizar la reserva de grasas.
Nosotros comemos gran cantidad de almidón y otros azúcares en forma de pan, patata, pasta, cereales, fruta, alimentos cocidos, etc. Estos necesitan de rutas metabólicas y de la digestión para ser reconvertidos en glucosa. En alimentos integrales o no procesados este proceso se ralentiza ya que se necesita más maquinaria para transformarlos en glucosa y, por lo tanto, los niveles de azúcar en sangre suben más lentamente. Lo que conlleva que los niveles de insulina suban poco a poco. Y aquí está la cuestión: el aumento de la insulina en sangre.

Engordas por la insulina.
Por si no lo sabíais, a la insulina se le llama también la hormona del engorde. Y es que esta hormona no solo controla la reserva del glucógeno, sino que prepara al cuerpo para entrar en modo reserva afectando a varias rutas metabólicas. Es decir, predispone al cuerpo a engordar.
No es de extrañar que en la ganadería se le dé de comer pienso con insulina para hacer engordar al ganado.
La insulina afecta a tres zonas: el hígado, el tejido adiposo y el tejido muscular. Cada uno de ellos intenta bajar la glucosa en sangre y para ello realizan varios procesos: acumulan glucosa en forma de glucógeno, estimulan la glucólisis y estimulan la transformación de glucosa en ácidos grasos.
El cuerpo es capaz de reconvertir el azúcar en grasa cuando se come en exceso. Algo que nos ha servido a lo largo de la historia desde que éramos nómadas hasta las hambrunas interminables de nuestra era, pero que en los países desarrollados se está convirtiendo en el primer problema de salud. Estamos hablando del sobrepeso.
Al estimular la glucólisis aumenta los niveles de energía (estaremos eufóricos y despiertos, por eso las bebidas energéticas tienen tanto azúcar) esto conlleva un aumento de los niveles de ácidos en sangre como el ácido acético y si estos no se utilizan para generar energía, porque ya estamos llenos de ella, el cuerpo lo transforma en ácidos grasos y se reservan en forma de grasa. Es el azúcar el que nos hace acumular grasa en nuestro vientre, no la grasa en sí. La absorción de grasa por el digestivo es muy eficiente, pero llega a 500 g/día. Sin embargo, la capacidad máxima de absorción de los hidratos de carbono se encuentra en torno a 3,6 Kg/d. Mucho más de lo que un individuo con una dieta normal absorbe normalmente. Unos 300 g/d.

Ni que decir tiene que es lo que pasa entonces si comemos grasa junto con el azúcar. Aunque la mayoría de la grasa procede del azúcar, si además añadimos grasas y nuestro cuerpo está predispuesto para reservarlas sumaremos onzas en el vientre. Algo que hacemos de manera habitual con algunos alimentos. Los nachos con queso es una bomba, al igual que las patatas fritas. Es como si directamente nos la pegáramos con cinta adhesiva en el abdomen. Eso si eres una persona sedentaria, si eres activa y deportista te lo puedes permitir, quemaras todas las calorías, de hecho te harán falta.
El problema de los deportistas es cuando por algún motivo suspende su actividad por un largo periodo de tiempo. El cuerpo sigue requiriendo la misma cantidad de calorías por pura inercia, porque el cuerpo está acostumbrado o predispuesto a necesitarla, y se engorda bastante rápido.
Come integral
Ahora se puede entender que un alimento integral teniendo las misma cantidad de calorías que uno que no lo es, engorda menos. Porque el páncreas tiene que segregar menos insulina porque el «azúcar» que aporta los alimentos integrales, aunque es la misma, se necesita más tiempo para procesarlos, la maquinaria de nuestro cuerpo se tiene que esforzar más para obtener la glucosa y los niveles de insulina permanecen bajos. Y al segregar menos insulina, afecta menos a las rutas metabólicas de la reserva y el engorde.
!!!BIEN¡¡¡ Por fin he entendido porque es bueno lo integral.
El azúcar de los refrescos, el que nos echamos en el café, el que contiene los dulces, provoca una subida acelerada del azúcar en sangre. eso provoca que el páncreas trabaje en demasía para mantener los niveles de azúcar incrementando los niveles de insulina desorbitadamente, se reserva tan rápido que luego se tiene que segregar glucagón para volver a introducir la glucosa en sangre.
Estos vaivenes de insulina es lo que provoca los problemas cardíacos. Por eso un diabético tiene tres veces más probabilidad de morir de infarto que uno sano. Y por eso en EEUU los infartos es una de las principales causas de muertes, y casi todos son obesos. Ya ni hablamos de la obstrucción directa de las arterias por grasa. Existe una correlación clara entre obesidad y enfermedades cardiacas. Los vaivenes también promueven el síndrome metabólico, cataratas, problemas circulatorios en extremidades y muchos más problemas que se están estudiando. Hablad con un diabético y veréis qué le provoca el descontrol de la glucosa en sangre. Un suplicio.
El índice glucémico
La conclusión es que debemos comer los alimentos sin azucares añadido y sin azucares rápidos. O, mejor dicho, necesitamos hacer una dieta que no produzca unos aumentos elevados de insulina en sangre. Para ello, existen tablas de alimentos sobre algo llamado el índice glucémico (IG). El IG es la cantidad de insulina que el cuerpo segrega al comer un alimento. Se ha escogido como referencia la respuesta al comer glucosa. El resultado de comer cierta cantidad de glucosa se le ha dado un valor de referencia de 100 y con la glucosa como referencia se consigue los IG del resto de alimentos. Aunque no os lo creáis, existen alimentos que suben la insulina por encima de IG100, es decir, se segrega más insulina que si se comiera glucosa. La zanahoria cocida tiene un IG92, la miel IG87, el plátano IG62, la sacarosa IG59, el yogur IG36 y la fructosa IG20.
Aunque podéis observar que la sacarosa tiene un IG59 el problema es la cantidad tan ingente de esta que se añaden a todos los productos, sobre todo a los refrescos. No sólo es la respuesta que produzca en nosotros sino también la cantidad ingerida.
Fijaros que el azúcar por excelencia de las frutas, la fructosa, tiene un IG muy bajo. Aunque, al igual que la sacarosa, la utilizan en demasía en alimentos envasados.
Michel Montignac fue el primero que usó los IG para elaborar una dieta saludable y además perder peso. (Aquí esta su libro). En ella comía de todo, pero disminuía o anulaba los IG más altos e ingería más cantidad de los alimentos que producían IG más bajos. Existen numerosas tablas sobre el índice glucémico y publicaciones de libros sobre esta dieta del propio Montignac.
Así que ya sabéis, comed alimentos que en su mayoría tenga un IG bajo.
Ahora veamos aquí que es una dieta alcalina.
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