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Corpore sano

Imagen de Keifit en Pixabay

Cuerpo y mente no se pueden separar. Lo uno afecta a lo otro. Para obtener un cuerpo sano debemos tener una mente sana y viceversa. Por lo tanto, además de luchar contra el estrés como explico aquí, debemos luchar contra el cansancio.

El cansancio o la fatiga se producen por una falta de energía —aunque también puede influir el estado depresivo, pero en este artículo nos centraremos en como recuperar nuestra energía—. Es esa vida ajetreada que no te deja ni respirar y que nunca te deja tiempo para nada. Quizás lo único que debemos hacer es pararnos a pensar lo que estamos haciendo con nuestra vida, ver lo que es importante, priorizar, organizarnos y actuar en consecuencia, es decir, utilizar nuestros recursos en lo que realmente es importante para nosotros y eliminar los parásitos del tiempo. Existen métodos de priorización y organización, pero me quiero centrar en este artículo en los métodos para recuperar sólo uno de esos recursos: la energía.

Nada de drogas

Prefiero obviar los estimulantes como la cafeína que te hacen estar más activo. Yo los tomo y lo seguiré tomando, pero no dependo de ellos. No podemos depender de estimulantes externos toda nuestra vida, crea adicción. Hay millones de personas que están sobre estimuladas para afrontar el día, no pueden dar un paso sin haberse tomado un café y cuando se le acaba la estimulación se encuentran como si le hubieran pasado un tren por encima. Como solución toman más estimulantes y se vuelve a empezar el ciclo. Esta secuencia o ciclo vicioso produce estrés y dependencia, lo que viene siendo una drogadicción. Debemos de intentar que sea nuestro cuerpo el que de forma natural esté estimulado. No quiero decir que se deje el café —que también, yo no tomo y sigo vivo. Además tiene acrilamida que ya habíamos hablado aquí—. Pero antes de comer no puedes haberte tomado tres. Eso es un problema.

Descansando

Imagen de edmondlafoto en Pixabay

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y nos gastamos en ello una ínfima parte de lo que ganamos económicamente en toda nuestra vida. Compremos un buen colchón y durmamos entre 7 u 8 horas diarias y seguidas. Aunque algunos prefieren dormir menos, pero luego no perdonan la siesta o la pastora (es una pequeña siesta antes de comer, sólo para privilegiados).

El mejor consejo que os puedo dar es comprar un colchón bueno. Gastaros el dinero. Yo tenía un colchón bastante bueno, pero tenía muchos años. Aunque dormía bien, me despertaba todos los días con dolores de espaldas. La elección del colchón fue difícil ya que debía de ser un colchón adecuado para una pareja de pesos distintos. Se debía de probar la calidad, como te envuelve, la firmeza e incluso la postura en la que duermes. Al final debes probar y probar en las tiendas hasta que das con el tuyo. Hice un primer barrido por internet, pero no lo compréis sin probarlo. Existen numerosas webs que te aconsejan cómo elegir tu colchón. Invertir en uno bueno es invertir en salud. Tardarás unas semanas para acomodarte a tu nuevo colchón, pero luego, si elegiste bien, es como estar en una nube. Te levantas repleto de energía. Al final elegí el colchón Ingravity de Innobed. Por cierto, una vez elegido el colchón lo siguiente es saber elegir tu almohada. La mía es muy baja o casi inexistente, incluso a veces duermo sin ella.

Qué hago para dormir

A parte de esto, que es meramente material, existen unos hábitos básicos para dormir bien y del tirón:

  • No comer dos horas antes de irse a dormir. Es mejor hacer una merienda-cena que no una cena y luego irse a la cama. Para los que sufrimos la tarea de criar a los niños y que se vayan siempre a la misma hora a la cama, tened en cuenta lo de las dos horas. Os daréis cuenta que la única opción es la merienda-cena.

Yo tengo la gran virtud de dormir en cualquier sitio, literalmente me apago cuando quiero, pero como coma justo antes de dormir me despierto con la comida todavía en el estómago y con mucho malestar. Sobre todo, si es copiosa.

  • Hacer ejercicio regularmente ayuda a que tu cuerpo necesite dormir. Pero no lo hagas antes de irte a la cama o hará el efecto contrario.
  • Relajarte. Relaja los músculos. Muchas veces uno quiere dormir y piensa que está relajado hasta que deja descansar los músculos de la cara y se da cuenta de que estaba en tensión. Relajaros conscientemente y pensad en cada músculo desde la cabeza hasta los dedos de los pies y en cómo se van aliviando esa tensión poco a poco. Una ducha también ayuda bastante.
  • Despejar la mente. Las preocupaciones no nos la podemos llevar a la cama, se deben de solucionar. Si no es posible debemos descansar de pensar. Las pautas para la meditación aquí descritas ayudan mucho.
  • No tomar cafeína, nicotina o cualquier sustancia que altere nuestro cuerpo.
  • Dormir una buena siesta, levantarte muy tarde y llevar una vida desorganizada ayuda a no conciliar el sueño. Es extremadamente útil llevar un mismo horario, llevar una rutina. Levantarte y acostarte a la misma hora ayudan a regular el ritmo circadiano del cuerpo. Así nuestro cuerpo sabe lo que va a pasar en tu día a día y se predispone para optimizar tu rendimiento en eso que vayas a hacer un tiempo antes de que lo hagas. Por ejemplo, dormir o hacer ejercicio. por eso cuando uno lleva una dinámica de hacer ejercicio y lo dejas de hacer es como si el cuerpo te lo pidiese.
  • Acomodarse antes de dormir. La luz debe de ser cálida horas antes de dormir. Está demostrado que la luz azul de los fluorescente y las luces de las pantallas de los móviles y del ordenador hacen que el cuerpo se predisponga a despertarse. Por lo tanto, hace el efecto contrario a lo que queremos.
  • Imagen de Pexels en Pixabay
    Hacer un hábito relajante antes de irse a dormir como leer ayuda mucho. Yo no puedo leer en la cama porque jamás me puedo terminar un libro. Es empezar y dormirme al instante. Una virtud que tengo. O un defecto según se mire.

Pero sobre todo y los más importante es ir al médico si no se duerme bien si todo esto no funciona. Es muy importante descansar en el sueño. Afecta a toda tu vida, a las relaciones sociales y a tu trabajo.

Alimentándonos

Los hidratos de carbono es los que le da energía al cuerpo. Los comerciantes lo saben y añaden a las bebidas energéticas ingentes cantidades de azúcar, lo que hace que nuestro cuerpo tenga energía no son los estimulantes, que evidentemente ayudan, es el azúcar. El hidrato de carbono rápido por excelencia.

Nosotros vamos a conseguir esos hidratos de carbono de otra manera más nutricional. La que hemos hablado en el apartado del azúcar, aquí. Mediante hidratos de carbonos complejos. Es decir, de productos integrales y alimentos vegetales cocinados como pueden ser las legumbres. Esto debe estar en consonancia con el ejercicio. La energía que no se utilice se guarda en la reserva. Comed también proteínas para que puedan generarse más músculo al hacer ejercicio. Con todos los alimentos que hemos dicho está todo más que incluido.

Aumentando nuestro metabolismo basal

Es la energía necesaria para estar en reposo. Tenemos tres formas:

Ejercicio

El ejercicio crea un proceso de feedback positivo. Mientras más lo haces, y después de haber pasado una barrera mental, más lo quieres (aquí entran la adicción de las endorfinas vistas aquí). Después de fortalecer el hábito, el cuerpo se preparar para el ejercicio diario y mantiene en un nivel alto el metabolismo basal.

Alimentos

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Ciertos compuestos hacen aumentar el metabolismo. Ya hemos hablado del Mg, la CoQ10 o L-Carnitina aquí. Pero también lo hacen otros compuestos que tengan picantes como el ajo, la cebolla o la capsaicina del chile, que además también crean endorfinas. No creáis que lo aumentamos mucho. Es simplemente una ayuda.

Ayuno intermitente

Intentar distribuir las comidas a lo largo del día. Haced 5 o 6 comidas diarias. La digestión gasta mucha energía y mantiene un metabolismo elevado.

Aunque en este punto he encontrado discrepancia. Si bien es cierto que distribuir la misma cantidad de comida aumenta el metabolismo basal. También he encontrado grandes beneficios cuando uno realiza un ayuno intermitente.

Cuando nos hemos gastado la glucosa en sangre comenzamos a gastar el glucógeno de reserva, eso ocurre a las 4 horas. Si no comemos, las hormonas del crecimiento y la testosterona se segregan sobre las 6-8 horas de ayuno y a partir de las 12 horas el glucógeno se gasta y el cuerpo comienza a quemar grasa. A partir de las 16 horas comienza el proceso de la autofagia estudiado por el científico Yoshinori Ohsumi y por el cual obtuvo el premio nobel en 2016. Parece ser que la energía que el cuerpo iba a destinar a la digestión la puede utilizar para otras funciones. Este mecanismo consiste en la renovación y reciclaje de los tejidos del cuerpo. Después de las 20-22 horas comienza la producción de células madres llegando la máxima producción a las 48 horas.

Los ayunos intermitentes no tratan de disminuir la cantidad de calorías, sino de concentrarla en unas determinadas horas, hacer una o varias digestiones y dejar que el cuerpo realice las funciones de renovación y reparación el resto de horas, incluso prevenir el envejecimiento como explico aquí.

Para realizar los ayunos intermitentes es importante no subir los niveles de glucemia. Nos debemos de nutrir de alimentos con un IG bajo como comenté aquí. La dieta mediterránea sería la ideal.

El ejerció o las comidas copiosas aumentan o disminuyen los intervalos de tiempos antes mencionados.

Se puede resumir todo en descansar, hacer ejercicio y comer bien. Lo mismo de siempre, pero ahora sabemos por qué.

Si quieres saber como poder envejecer sanamente e incluso revertir la vejez pincha aquí.

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