Cada pH en su sitio.
Ya hemos aprendido que la mayoría de desecho del cuerpo son ácidos. Si aún no lo sabes detente y lee la base de todo para entender lo que sigue.
Ahora aprenderemos como combatirlos cuando se nos acumulan en el espacio intersticial con una dieta alcalina. Es decir, nuestro filtros no funcionan al 100% y los ácidos empiezan a acumularse.
Debo remarcar que la sangre no se puede alcalinizar. La sangre siempre está entre un pH 7,35 y 7,45 y hará todo lo posible por mantenerse así. Para ello dejará de recoger ácidos del espacio intersticial o intentará neutralizar su acidez con las sales de los huesos o acidificará otros líquidos como la orina (es un buen sitio para tomarnos el pH con tiras reactivas). Es decir, despertará una intensa maquinaria para mantener el pH en ese intervalo, para ello se valdrá de pulmones, riñones y sistemas tampones.
También es importante que entendáis que en el cuerpo hay sitios con distintos pH al de la sangre. Por ejemplo, en el estómago estamos en el 2, en la vagina al 4,5, en el intestino va variando el pH (pero el ambiente es mayoritariamente ácido) y en la piel varia alrededor del 5.
El ambiente ácido nos protege de los agentes patógenos del exterior.
Pero si el pH de la sangre cambia hacia cualquier sentido fuera de su rango seguramente es porque estamos ya muertos.
Química básica.

Los que saben química básica se acuerdan que los ácidos se neutralizan con una base o álcali. Reaccionan con ellos produciendo una sal más agua. Entonces debemos hacer que ese álcali llegue donde se encuentra los ácidos. Para ello tenemos que nutrirnos de ellos, absorberlos y transportarlos. Es decir, vamos a utilizar los alimentos, el sistema digestivo y el sistema circulatorio. En este apartado hablaremos sólo de los alimentos, aunque en otras artículos hablaremos de cómo mejorar el resto.
Pero…¿Dónde están los álcalis? Pues no están como tal. Están en forma de sales, (o de ácidos o de bases, es una reacción en equilibrio constante). Y es que cuando nos nutrimos de esas sales minerales y son absorbidas por el cuerpo, es cuando se reequilibran con las otros ácidos y bases de su alrededor. Y aquí está el secreto, en el equilibrio que se da entre los ácidos y bases que existen en el líquido intersticial. (por cierto, estamos hablando de ácidos y bases débiles para que las reacciones puedan ser reversibles).

No nos podemos imaginar todas las reacciones que se producen a la vez en ese líquido. Porque además existen sustancias que son anfóteras (que pueden actuar como ácido y como base). Entonces imaginaos todas las reacciones que se pueden dar con todo lo que hay.
En resumen, nos debemos de nutrir de alimentos ricos en sales minerales, para neutralizar nuestros ácidos, y bajos en hidratos de carbono, para disminuir la acidificación de nuestro cuerpo. Es lo que estáis pensando, debemos de nutrirnos de vegetales crudos.
Preparando una dieta alcalina.
De manera general, los alimentos cocinados pierden sus propiedades o mejor dicho, se cambian. Al cocinarlos las mayorías de las vitaminas se pierden porque son termosensibles y las fibras se rompen. A cambio obtenemos hidratos de carbonos procedentes de la fibra, proteínas y grasa vegetal. Estos también son muy necesarios, pero todo lo que lleve alto contenido de hidrato de carbono acidifica el cuerpo. Es decir, mientras más cocinados, más hidratos de carbonos y más se acidifica. Así que ni decir tienen lo que pasa con el azúcar. El hidrato de carbono por excelencia que ya hemos hablado sobre ella aquí.
Los hidratos de carbono acidifican porque los transformamos en glucosa y esta a su vez por la glucolisis y otras rutas metabólicas en ácido pirúvico, ácidos grasos y ácido carbónico. Estos hidratos de carbonos complejos rotos al cocinarlo y convertidos en rápidos, producen un aumento del metabolismo, un aporte energético que nos mantienen con vida. El problema es que mientras más aceleración, más reacciones químicas y más productos de deshechos y más radicales libres (estos compuestos los veremos aquí).
La alcalinización a través de los alimentos sólo se consigue nutriéndonos de vegetales sin cocinar. Es el método que más nutrientes aporta con menos hidratos de carbonos. Pero no debemos de cambiar nuestra dieta a vegetariana. Somos animales omnívoros y nuestro sistema digestivo está adaptado a ello. Los sistemas digestivos y las reacciones metabólicas están adaptadas según las especies y los alimentos de los que nos nutrimos. Por ejemplo, un herbívoro tiene un estómago (o cuatro) y un apéndice evolucionado para comer exclusivamente vegetales, todo su sistema está evolucionado para extraer sin cocinar los hidratos de carbono de las fibras.
Después de mucho indagar e investigar, la proporción ideal es comer un 85% de dieta vegetariana y un 15% animal. Mezclando los alimentos entre lo cocinado y lo crudo. Por ejemplo: una ensalada de primero, un cocido o estofado de segundo y una fruta de postre sería ideal. Por eso dicen que la dieta mediterránea es tan buena, guarda muy bien esa proporción.

Además, parece ser que el ayuno de alimentos proteínicos una vez a la semana es bastante beneficioso para el cuerpo. Ya que estos alimentos como carnes, huevos y pescados te acidifican (crean exceso de ácido úrico).
Debemos de hacer una dieta de sólo vegetales crudos (o cocinados a menos de 50ºC para que no pierdan las propiedades) una vez a la semana. Os acordáis eso antiguo de no comer carne los viernes, lo de los curas y la iglesia. Aunque los antiguos no sabían él porqué, sí sabían las consecuencias beneficiosas.
Siguiendo el hecho en que el cocinado de los vegetales aumenta el aporte de hidratos de carbono, se puede clasificar los métodos de cocinado atendiendo a la acidificación del cuerpo. Lo mejor es crudo, luego cocinarlo a menos de 50ªC. Si no se puede lo mejor es cocinarlo a mucha temperatura y poco tiempo. El salteado rápido viene perfecto, a mí me encanta la verdura salteada al dente. Los siguientes métodos serían al vapor, el hervido y el horneado. Por favor, si utilizáis el hervido aprovechad el caldo para un arroz, por ejemplo.
Estos métodos de cocinados son en relación al aumento de hidratos de carbono y la pérdida de nutrientes termolábiles, de menor a mayor pérdida. Los alimentos cocinados a altas temperaturas (por encima de 120ºC) y durante mucho tiempo producen otros tóxicos no deseados, como son los HAPs y la acrilamida, como veremos aquí.
El comer principalmente vegetales no es solo por alcalinizar el cuerpo, también son los principales alimentos que nos ayudan a obtener casi todos los micronutrientes, tienes todos los interesantes aquí.
Pero antes veamos los tóxicos a los que nos tenemos que enfrentar en nuestro día a día, aquí.
Puedes dejas tus sugerencias o comentarios aquí.


