Saltar al contenido
Home » 03 Cuerpo Sano » Sistema circulatorio

Sistema circulatorio

Imagen de Cancer Research UK – WIKIMEDIA COMMONS. Diagrama del sistema linfático.

Ya hemos hablado de muchos compuestos que hacen mejorar nuestro sistema circulatorio como el Mg, Se, Flavonoides, CoQ10, y Vit K2. si queréis saber donde encontrarlos y dónde conseguirlos, simplemente lo ponéis en el buscador (arriba a la derecha) y os dirá el artículo donde aparecen. En este artículo me gustaría explicaros cómo están formados nuestros sistemas circulatorios y porqué es importante dar paseos y movernos. Sí, lo he dicho en plural, tenemos dos sistemas circulatorios entrelazados.

El que todos conocemos está formado por el corazón, las arterias, los capilares y las venas. El otro gran olvidado es el sistema linfático. Nace en los tejidos y se van uniendo en conductos linfáticos cada vez más grandes subiendo por el tórax hasta acabar en las venas cercanas al corazón, las subclavias.

Tanto uno como otro se encargan del transporte y la bomba que se encarga de ese flujo es el corazón ayudado también por el movimiento de nuestro cuerpo.

De una manera burda, e sistema circulatorio lleva nutrientes y oxígeno a las células y recoge productos de desecho y CO2 de estas. Pero tenemos que pensarlo como un continuo y que lleva cada nutriente y desecho a una parte específica del cuerpo para su tratamiento.

Imagen de los capilares linfáticos y sanguíneos. Imagen de Joseluisvitte.

El sistema linfático recoge el líquido intersticial de las células, las grasas absorbidas por el intestino y los incorpora a la sangre. Además se encarga de matar cualquier microorganismo para que no se distribuya por el cuerpo. Cuando os dicen: «Tengo el ganglio inflamado», es que su cuerpo está luchando contra un microorganismo en los ganglios linfáticos.

Pérdidas de carga y relación superficie volumen.

Imagen de avibert.blogspot.com

Si pensamos en el sistema circulatorio como un sistema hidráulico (que lo es). El corazón sería la bomba y las arterias serían las tuberías. Unas tuberías muy especiales, ya que pueden cambiar el diámetro para aumentar o disminuir la presión.

Algo que se estudia en hidráulica son las pérdidas de cargas. Las pérdidas de cargas es la pérdida del flujo por pasar el fluido por un conducto, depende de varias variables como la viscosidad del fluido, el diámetro, la rugosidad de la pared interior y la velocidad del fluido. En resumen y para que lo entendáis, mientras más pequeño, más pérdida de carga y menos flujo. No es lo mismo soplar por un tubo de 20 mm de diámetro que hacerlo a través de una pequeña pajita, nos cuesta más porque el diámetro es menor.

Esta pérdida de carga simplemente es el rozamiento del fluido con las paredes de la tubería. Mientras más diámetro tenga la tubería, menos rozamiento tendrá porque sólo una parte del agua es la que toca la pared de la tubería, si el tubo es mayor, menor es esa parte de agua en relación a toda la que está pasando por ella.

La relación del volumen con respecto la superficie de contacto de ese volumen va aumentando conforme el diámetro aumenta.

Esto se ve muy bien si pensáis en un circulo del tamaño que queráis y divides su área entre su longitud. Mientras más grande sea más aumenta el área con respecto a su longitud.

Lo que quiero que os quedéis es que mientras más pequeño sea el diámetro más fuerza hace falta para seguir con el mismo flujo. O si la fuerza de empuje no cambia, pues tendrá que bajar el flujo.

Flujo sanguíneo

Las arterias se van dividiendo y disminuyendo su diámetro hasta llegar al nivel capilar. Es decir, sus diámetro se van haciendo cada vez más pequeños. Aquí la pérdida de carga es enorme y la fuerza que tenía el corazón se pierde para que la sangre fluya por esos capilares. Después se van uniendo en las venas hasta retornar al corazón. Aunque es un sistema cerrado, es decir, lo que sale del corazón le vuelve a entrar (más o menos). Este retorno tiene muy poca fuerza y el cuerpo se tiene que ayudar de otros mecanismos para poder retornar la sangre al corazón.

Con la linfa pasa algo parecido a las venas. La linfa nace en el espacio intersticial (Ni que decir tiene la importancia de este espacio después de todo lo que hemos leído en la base de todo). Es recogida por los capilares linfáticos y después sigue por los conductos linfáticos como el conducto torácico hasta llegar a las venas. Si tenemos en cuenta que el retorno comienza en capilares, con muy poco flujo y termina en las venas, os podéis imaginar el poco flujo que tiene.

Las venas más lejanas del corazón, como son las de las piernas, y la linfa, tienen válvulas antiretorno que obliga a ambos líquidos a avanzar en una sola dirección y no retroceder. La misma presión de los músculos en contacto con las venas y los conductos linfáticos son los que «aplastan» a las mismas y presionan para que se mueva el líquido en su interior y las válvulas antiretorno son las que especifican la dirección. Eso significa que tanto las venas como los conductos linfáticos necesitan del movimiento de nuestro cuerpo para poder tener un flujo aceptable.

Ejercicio y masaje

Imagen de Anna Mikkelgaard en Pixabay

Ahora se entiende porque los médicos recomiendan paseos y porque el ejercicio es tan importante.

Quien haya tenido la desgracia de ver algún familiar en una situación sedentaria o inmovilizado por motivos de enfermedad sabrá cómo se acumulan los líquidos y pide que le den un masaje porque si no les dolerán las piernas y en un caso extremos se les inflaran.

Por lo tanto, para la circulación es muy importante el movimiento, pero para activar la microcirculación de capilares y el drenaje de capilares linfáticos no basta con movernos.

El poder drenar los residuos del espacio intersticial de las células y mejorar el intercambio de nutrientes entre ellas y la sangre es algo esencial.

Para lograr el drenaje linfático se debe de hacer dándonos masajes, está comprobado que la práctica del yoga también activa la microcirculación. Yo estoy practicando yoga en YouTube siguiendo el canal Xuan Lan, aunque hay muchos más.

Un masaje cada semana por la pareja o la práctica del yoga proporciona el microflujo que necesitamos. Como aporte extra a estas prácticas, se segregarán endorfinas y nos eliminará el estrés al producirnos una sensación de bienestar.

Para los que no quieran dar masajes (yo era uno de ellos), que sepáis que la endorfina es adictiva y si vosotros sois quien provocáis ese efecto, la persona que lo recibe se hará adicta a vosotros. Si es que eso es lo que pretendéis.

Así que ya sabéis: masajes, ejercicio y yoga.

Os espero en el siguiente apartado: los micronutrientes.

Si queréis dejar algún comentario o sugerencia pinchad aquí.