
Algo sobre el riñón.
Si el pulmón es el sistema de ventilación y el hígado es el laboratorio, el riñón es la depuradora.
El sistema de filtración del riñón todavía no se ha podido copiar de forma industrial, ya que desecha todo y luego absorbe los compuestos que necesitamos. También interviene en la homeostasis corporal (el volumen hídrico del espacio intersticial, concentración de sales y regulación del pH…casi nada).
Para realizar esta depuración y regulación utiliza agua. Es su combustible. Por eso es imprescindible estar bien hidratados para que el riñón filtre correctamente los productos innecesarios entre ellos las sales que nos sirven para la osmorregulación que interviene directamente en la presión arterial. (Ya estuvimos hablando sobre esto aquí.)
La orina debe de ser clara, amarillenta translúcida. Pero no os obsesionéis, el consumo excesivo de agua, en casos extremos, puede provocar la muerte por la expulsión de las sales minerales del cuerpo y la dilución de los compuestos vitales.
Se puede ayudar al riñón de dos maneras. Utilizando diuréticos o ayudarlo a filtrar a través de la piel. Y en cualquiera de esas dos maneras es imprescindible estar hidratados.
Diuréticos
Los diuréticos ayudan a la eliminación del sodio, ensanchan las arterias disminuyendo la presión arterial, ayudan a la eliminación de líquidos retenidos y estimulan el flujo de orina. Por consiguiente, ayudan a la sanación de cualquier enfermedad que retenga líquido como los edemas pulmonares o la cirrosis hepática.
Hay que tener en cuenta que el abuso de diuréticos produce una deshidratación y con el líquido se van las sales corporales y por lo tanto, puede provocar una hipotensión. No es recomendable el uso de diuréticos por embarazadas.
Ya que el riñón necesita agua, la mejor manera de tomar los diuréticos es en infusión. Los productos para infusionar son: el té verde, la cola de caballo, el diente de león, la cebolla, el perejil, el hibisco y el hinojo. El melón o la piña también es diurético y tiene ya toda el agua que necesitamos.
Ejercicio y sudar.

También se puede ayudar al riñón a eliminar los tóxicos haciéndolo a través de la piel. El cuerpo elimina por si sólo productos de desechos a través de la piel: grasas, urea, sales minerales y otras toxinas. Normalmente disueltas en el agua en forma de sudor. Por lo que otra vez se recomienda estar bien hidratados. Además, el sudor nos ayuda a la termorregulación durante el ejercicio y por lo tanto, el ejercicio nos ayudará a eliminar esas toxinas.
Como veis ya se van hilando las cosas. El deporte ayuda a sudar, el sudor elimina los tóxicos. No sólo eso, sino como veremos más adelante el deporte mueve el sistema circulatorio, la linfa, los microcapilares y en última instancia al espacio intersticial movilizando de esta manera los desechos que el riñón filtrará o se expulsará por el sudor.
Ahora ya sabéis porque son buenas las saunas. El aumento de la temperatura aumenta la excreción del sudor y éste la eliminación de las toxinas a través de la piel. Además, la sauna proporciona una temperatura incómodamente extrema, que como veremos aquí propicia la aparición de enzimas que nos hacen rejuvenecer, pero eso será más adelante.
Hidroterapia.
A parte del ejercicio, existe un método ancestral que además de ser depurativo crea endorfinas dándonos una sensación de bienestar y eliminando el estrés. Los baños de sales.
Los baños de sales se han usado desde la antigüedad como elemento depurativo ya que limpia los poros de impurezas y arrastra las toxinas al agua donde nos estamos bañando.

El mecanismo es muy básico. El agua caliente abre los poros y la concentración de sal en el exterior, por osmosis, hace que el agua de nuestro cuerpo salga expulsada por los poros a través de la piel. De esta manera se lo ponemos fácil a las glándulas sudoríparas ya que no tienen que hacer ningún esfuerzo. El agua arrastra a su paso todo lo que existe en el túbulo glandular que produce el sudor con los desechos dejándolos limpios para que se puedan utilizar de nuevo.
Cuando llevéis más de 10 minutos veréis que las yemas de los dedos están bastante arrugadas y que el agua se ha tornado a un color blanquecino opaco. O por lo menos así es como se me pone a mí los primeros días. Esto es debido a que estáis extrayendo el agua junto con toxinas y desechos de vuestro cuerpo, hidrataros antes de hacerlo. El tiempo vuela cuando uno está relajado. Yo me he pesado antes y después de hacerlo y he perdido casi 0,4 kg de agua en 10 min.
La concentración de sales idónea es de unos 20g de sal por cada litro, si es marina mejor. Por suerte para vosotros las bañeras se vendieron para llevar los balnearios a las casas y las medidas estándar se calcularon para que llena a la mitad sean cien litros y, por lo tanto, necesitamos añadir 2 kilos de sal para conseguir la concentración idónea. El paquete estándar de sal de horno. Este baño lo haremos una vez a la semana.
Como podéis suponer, los baños en la playa, aunque sea con agua fría, también ayudan porque tiene una alta concentración de sales, 35 g/l. Practicar la natación o el buceo en el mar es algo sólo para privilegiados.
Si necesitáis saber más sobre la hidrología y la hidroterapia os recomiendo el libro “TÉCNICAS Y TECNOLOGÍAS EN HIDROLOGÍA MÉDICA E HIDROTERAPIA” de Hernández Torres y un montón más de autores y colaboradores versados en esta materia. Lo podéis encontrar por internet fácilmente. También hay un libro de la universidad de Sevilla sobre Hidrología médica y terapias complementarias de Carmen San José Arango.
Ya que cada uno haga lo que pueda. Pero un buen baño de sales reanima a cualquiera. Mis hijas también las he bañado conmigo aunque como imagináis ya no es relajante, pero sí hago ejercicio.
Vamos a disfrutar de una buena comida…Sistema digestivo.
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