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Envejecimiento

Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay

¿Qué es el envejecimiento?

He hablado sobre la telomerasa o sobre los antioxidantes y radicales libres en otros artículos y he comentado como actúan en el cuerpo y cómo lo envejecen, pero no he hablado sobre lo que es en si envejecer.

El envejecimiento no es más que la pérdida de la capacidad de las células de nuestro cuerpo para realizar la función a las que fueron destinadas. La célula no sabe qué hacer. Esta pérdida de función se da por varios motivos, pero siempre está relacionado con nuestro ADN.

Puede ser que tenga una mutación en su ADN, puede ser que el ADN se degrade por ejemplo por la acción de radicales libres, puede ser que se acorte los telómeros o puede ser por la forma de empaquetar el ADN.

Como dijimos con anterioridad, cada célula de nuestro cuerpo, en un tejido determinado, le corresponde una función determinada. Esa función se materializa cuando la célula lee el ADN que está descomprimido, es lo que se llama el epigenoma. La expresión genética de la célula para cumplir su función. Es el libro de la biblioteca del ADN que debe coger (en el símil antes visto aquí).

Esa descompresión del ADN está finamente estructurada por unas proteínas llamada histona que se unen a unos grupos metilos del ADN comprimiéndolo. Son esos grupos metilos en determinados sitios los que le dice, finalmente a la célula, qué función debe desempeñar, es decir, que es lo que puede leer porque está descomprimido y lo que no puede leer por estar comprimido. Es como si los grupos metilos les marcasen a las células las páginas del libro que no deben de leer (por estar comprimido). El problema es cuando el ADN se rompe y se intenta reparar, algunas veces el mecanismo de reparación falla al reponer esos grupos metilos. Con el paso del tiempo esos fallos se acumulan y la célula no sabe lo que tiene que hacer y da lugar al envejecimiento.

Imagen de Maurizio Lanciotti en Pixabay

Pero qué pasaría si podemos frenar el envejecimiento.

En primer lugar, debemos de impedir que los agentes mutagénicos lleguen a nuestro cuerpo. Los rayos UV del sol, rayos X, acrilamidas, HAPs, acumulación de desechos, los radicales libres, el estrés. Ya hemos hablado de todo ellos. Es la parte dedicada a la prevención. Prevenir antes que curar, pero también se pude curar el envejecimiento o al menos eso está investigando el profesor David A. Sinclair.

Este profesor de genética de la universidad de Harvard ha encontrado la forma de activar las enzimas encargadas de reparar esos grupos metilos. Y es sorprendente. Ese grupo de enzimas se activan cuando el cuerpo detecta situaciones adversas. Las enzimas son la SIR, la AMPK y la mTOR. Estas enzimas aumentan con:

  • El ayuno. Saltarse una de las comidas diarias. Siempre se ha dicho que el ayuno o comer poca porción en las comidas era bueno para la salud. Ahora se sabe que además de disminuir los radicales libres aumentan las enzimas reparadoras del ADN. Seguramente algún nutricionista pondrá el grito en el cielo, pero los datos son objetivos y cada vez más investigadores avalan el ayuno intermitente.
  • Restricciones de aminoácidos. Resulta que la mayor fuente de aminoácidos es la carne, restringir su ingesta aumenta la producción de estas enzimas, esto va totalmente en consonancia con esta web. Cuando dijimos la proporción 85% vegetal y 15% animal para nuestra dieta. Otro punto más a favor de esa proporción. Podéis saber el porque de esta dieta aquí.
  • Restringir alimentos altamente energéticos. Niveles de hidratos de carbonos elevados (azúcar, pan, pasta) hacen el mismo efecto negativo. Ya lo hablamos en el tema del azúcar aquí. Otra cosa que se complementa con esta web.
  • Realizar ejercicio en intervalos de alta intensidad. Para el cerebro es como si estuvieras huyendo de algo hostil. Aumenta la adversidad y la producción de estas enzimas, pero además es la manera más eficiente de hacer ejercicio.
  • Estar incómodamente frío o incómodamente caliente. Esto me recuerda a los baños árabes. Cuando te vas de la piscina caliente a la helada o las duchas frías, o la sauna. Esta es una base científica para realizar esta práctica.
  • La ingesta de NMN. La nicotinamida mononucleótida. Es un compuesto que aumenta la SIR. Aunque esto no es un hábito, y aunque lo nombre, este tratamiento debe de estar supervisado por tu médico. El propio David A. Sinclair se toma 1 gramo al día. Yo lo he probado durante un tiempo. Los efectos no son visibles ni te sientes distinto, pero estamos hablando de efectos a largo plazo.

Células madres

Otro método para recuperar la capacidad de reparación tisular es mediante las células madres pluripotenciales. Desde que somos embriones las células madres se reproducen para formar los tejidos, una vez instaladas en una parte del cuerpo determinada las células se van diferenciando, van descomprimiendo su epigenoma específico.

imagen ofrecida por spanishged365.com

Este proceso se puede revertir. Una célula se puede llegar a desdiferenciar y volverse célula madre.

Lo importante de estas células es que cada una de ellas tienen el potencial de ser cualquier otra. Es decir, tienen la capacidad de regenerar cualquier parte del cuerpo.

A lo largo de nuestra vida las células madres van disminuyendo, pero es posible aumentarlas de manera natural.

El Dr. Sebastián la Rosa, el cual os recomiendo que sigáis en las numerosas plataformas donde lo podéis encontrar como YouTube, Instagram, etc. En uno de sus videos propone unos cuantos remedios para aumentar su producción que listo a continuación:

  • Extracto del fruto del café. No tiene nada que ver con el café que nos tomamos, aunque proceda de la misma planta. Aumenta las células madres, la plasticidad cerebral y las SIR.
  • Las algas, ya hemos hablado de su importancia en los micronutrienetes, pero es que también aumenta las células madres y su movilización para que se distribuyan por el cuerpo. Por ejemplo, la chlorella y la Espirulina.
  • El fitoplacton. El Dr. La Rosa comenta que el mejor es el Nannochloropsis Gaditana.
  • Aloe Vera. Además de su poder cicatrizante, protector y antioxidante, ayuda a mantener unos niveles estables de glucémia. Ya hemos hablado sobradamente sobre mantener una estabilidad del azúcar en sangre, pero además los bajos niveles ayudan a movilizar las células madres. Fijaos que estos niveles bajos también se dan con el ayuno. Por lo tanto, todo va cogiendo sentido.
  • Calostro. Proporciona un fortalecimiento del sistema inmune estimulando la formación de glóbulos blancos.
  • Moringa. Que además de estimular la producción de células madres es hepatoprotectora. Personalmente es lo que tomo.
  • Ayuno intermitente. La producción de células madres comienza entre las 20 y 22 horas de ayuno y se maximizan a las 48 h. Esto complementa lo antes comentado: mantener unos niveles bajos de glucemia. Si queréis estimular la producción de células madres debéis de comer una vez al día. A eso se le llama un ayuno 23/1. Informaros y poneros en manos de especialistas para realizar los ayunos intermitentes.

Me agrada ver que todo lo comentado en este apartado se ha visto en otros apartados de esta web y todo al final va llegando a un consenso único que es lo que decían nuestras madres, el saber popular, los remedios caseros y los hábitos antiguos. Todos los conocíamos, pero ahora sabemos por qué.

Os dejo un resumen de todo lo que hemos visto aquí. Lo iré mejorando conforme vaya descubriendo más cosas. Además, os dejo aquí cómo mejorar las recetas con los alimentos que hemos visto.

Si queréis dejar vuestro comentarios o sugerencias pinchad aquí