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Limpieza de filtros 1. Pulmones.

Epitelio seudoestratificado ciliado con células caliciformes característico del aparato respiratorio. En este caso del cerdo, pero cualquier ser vivo que tenga pulmón funciona igual. Imagen ofrecida por 3tres3.com

Mis filtros.

Como ya sabéis, si os habéis leído la base de todo, el cuerpo produce desechos que debemos de eliminar y para ello tenemos tres filtros. El pulmón, el riñón y el hígado.

El pulmón es el encargado de aportar oxígeno y eliminar CO2, interviene también en la regulación del pH ya que el CO2 disuelto en la sangre se convierte en ácido carbónico.

El riñón es la depuradora del cuerpo. Se encarga de limpiar la sangre de tóxicos y desechos, es el mejor sistema de filtración que existe ya que desecha todo y luego recupera lo que necesita el cuerpo, por lo tanto, elimina los compuestos tóxicos sin tener que identificarlos para eliminarlos, el desecho más conocido es el ácido úrico. También interviene en la regulación del pH y de las sales disueltas

El hígado, es el laboratorio del cuerpo, destruye los tóxicos reaccionando con ellos y transformándolos en otros productos menos tóxicos, también elimina los ácidos grasos como colesterol, lecitina y las sales biliares.

Como podéis observar, todos los productos de desechos son ácidos. Es decir, la célula saca la basura ácida al espacio intersticial para que la sangre la recoja y la lleve a los filtros.

Veamos cada uno de ellos, cómo funcionan y cómo podemos ayudarlos.

El Pulmón

El pulmón tiene su propio método de limpieza interior. Las células que recubren la mucosa, la pared interior de los pulmones desde las fosas nasales hasta las ultimas ramificaciones de los bronquiolos, segregan un mucus que atrapan los elementos extraños, tóxicos y gérmenes. Además, tienen unos pelillos  mirando hacia por donde pasa el aire llamados cilios que se mueven para transportar el mucus fuera del pulmón y dar un acto reflejo. Es el típico carraspeo o tos.

En la foto superior se puede observar esa línea de cilios.

El problema es que existen contaminantes, como el humo del tabaco (entre ellos los HAPs), que matan a las células o hacen que se desprendan de esos cilios. Si los cilios desaparecen el mucus se acumula hasta que en vez de un pequeño carraspeo el cuerpo reacciona con una tos fuerte. Es la tos fuerte de un fumador, son los pulmones intentando echar los mucus con tóxicos, nicotina y demás. Están esforzándose por sacarlos porque no existen cilios.

Como habéis podido adivinar, prevenir la inspiración del humo o directamente no fumar ayuda bastante al pulmón.

Imagen de Stefan Keller en Pixabay

Cómo limpiar el pulmón.

Existen sustancias que ayudan a limpiarlo. Son los compuestos expectorantes. Su acción principal es aumentar la secreción acuosa de las mucosas de la nariz, boca y pulmón. Esto hace que el mucus se hidrate, aumenta de volumen y sea más fácilmente eliminable. Estos compuestos también estimulan el movimiento ciliar y/o estimulan el reflejo de la tos y del carraspeo.

Estar hidratados es principal para que las glándulas segreguen agua e hidraten el mucus.

En el caso que nos concierne, la mejor manera de tomárnoslo es con una infusión. Aporta agua y está caliente, esto hace que se abran las glándulas y se ablande el mucus. También era muy utilizado la aspiración por vapor. Os acordáis cuando nuestras madres y abuelas nos ponían una cacerola con agua caliente y un trapo por encima de la cabeza. Pues lo mismo, si añadís un expectorante en forma de aceite esencial ya tenéis la combinación perfecta. Yo utilizo el de eucalipto.

Cuando uno necesitaba echar las flemas por algún resfriado, estaba de 10 a 15 minutos dos veces al día inspirando vapor. Para nuestro mantenimiento sería bueno hacerlo una vez a la semana, el vapor o la infusión. Aunque se puede aumentar a una dosis cada tres días o cuando se está enfermo incluso dos diarias. Tampoco hay que abusar de las infusiones.

Existen numerosos expectorantes. Los mejores son el tomillo, jengibre, hinojo, gordolobo, eucalipto (forma de vapor), boldo, ajo (crudo) y el llantén.

Personalmente me gusta la infusión de tomillo con jengibre fresco rallado. Y para mis hijas, cuando les cuesta respirar, le pongo en el humidificador unas gotas de aceite esencial de  eucalipto.

Pasemos al siguiente filtro, el hígado. Pincha aquí.

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