Madres no hay más que una.

A lo largo de nuestras vidas hemos escuchado a nuestras madres, abuelas, médicos y amigos recomendar remedios caseros, hábitos saludables o alimentos. Muchos de ellos buenos para el estómago, la vista, las diarreas, el dolor de cabeza, el resfriado, el cansancio y un largo etcétera proporcional a los alimentos existentes.
Cuántas veces nos habrán dicho nuestras madres no hagas esto, come un poco más de esto otro, esto es bueno para tu salud, abrígate, no bebas mucho, tomate esta manzanilla para el estómago… En fin, creo que es más fácil nombrar aquello que no nos han dicho. Y es que madres no hay más que una.
Pero comencemos por el principio, por el origen de todo: qué es la salud y qué es aquello que la anula.
Si cualquier persona quiere estar saludable tiene que luchar contra aquello que le impide conseguirlo. Lo contrario a la salud es la enfermedad. Por lo tanto, para tener buena salud, debemos luchar contra la enfermedad o aquello que la genere. Esto que parece evidente, ponerlo en práctica es tremendamente difícil debido a nuestros hábitos, ignorancia y/o cultura. Existen dos maneras de lidiar contra ella: o evades las sustancias y los microorganismos que las provocan o refuerzas tus defensas para luchar contra ella. Siempre es mejor prevenir que curar, aunque también intentaré dar unas pinceladas para cuando uno esté enfermo. (Pero para eso están los médicos).
El origen de todas las enfermedades
Uno de los doctores que me abrió los ojos en mis indagaciones fue El Dr. Albert Martí Bosch. En una de sus conferencias, que podéis ver en YouTube, habla de un libro titulado: “The Extracellular Matrix and Ground Regulation: Basis for a Holistic Biological Medicine” del Dr. Alfred Pischinger. En él nos describe el origen de todas las enfermedades (o de casi todas). También os dejo aquí el centro de salud del Dr. Albert Martí Bosch por si os interesa coger cita.
El concepto es muy simple. Todas las células de nuestros cuerpos producen desechos ácidos que son recogidos por el sistema circulatorio y distribuidos por los filtros del cuerpo: hígado, riñón y pulmón para su excreción. Cualquier defecto en esos órganos provoca la acumulación de desechos, es decir de los ácidos.
Es un concepto simple, lógico y evidente, pero a la vez con unas implicaciones fascinantes.

En el excremento celular hay de todo, normalmente ácidos (como el ácido carbónico, el ácido úrico y los ácidos grasos), radicales libres y otros tóxicos que se encuentran en nuestros cuerpos porque los inhalamos o comemos como son los metales pesados, los HAPs, la acrilamida, etc. ¿Pero dónde suelta las células esos desechos?
Muy fácil, fuera de ella. Nadie quiere la basura en su casa y la deja entre célula y célula, en un espacio llamado líquido intersticial.
Ese es el líquido donde habitan, donde flotan por así decirlo. La zona de intercambio de nutrientes y oxígeno por desechos y carbónico entre los capilares sanguíneos y las células. Haciendo un símil con una urbanización de casitas adosadas, si las células fueran las casitas y la carretera que la rodean los capilares, el líquido intersticial sería el jardín que tienes que atravesar para ir de la puerta de tu casa a la carretera.

Ninguna célula quieren sus residuos dentro de ellas y los acumulan en el líquido intersticial para que la sangre los recojan y los transporten a los filtros y así ellos lo puedan excretar fuera del cuerpo. Siguiendo el símil, sería como sacar la basura a los contenedores frente a tu jardín para que el camión de la basura se lo lleve a las estaciones de tratamiento de residuos. Cuando los filtros fallan, los desechos no paran de acumularse en el líquido intersticial porque la sangre no los pueden transportar porque ella también se está viendo comprometida. Sería como si el camión de la basura pasase por delante de tu casa lleno, sin poder recoger tus residuos, y tú no parases de acumular la basura frente tu casa.
Empezamos a ver el problema ¿verdad?
Consecuencias de convivir con tus excrementos.
Esos residuos, en sus mayorías ácidos, pueden cambiar el pH de la sangre y producir un bloqueo metabólico por acidosis, la llamada muerte súbita, ya que las reacciones químicas necesitan de un pH preciso e invariable. Si ese pH varía, las reacciones se paran.
Me explico, las reacciones del cuerpo son realizadas en su mayoría por enzimas, que son proteínas. Las proteínas tienen una configuración tridimensional, es decir, se pliegan en el agua de una forma determinada dependiendo del pH y la temperatura, entre otras variables. Si cambias algo la proteína se desnaturaliza y deja de hacer su función. Es el mismo proceso que pasa cuando se fríe un huevo (cambio de temperatura) o se agria la leche si le añades vinagre (cambio de pH). La clara se pone dura y la leche precipita. Eso son proteínas desnaturalizándose, cambiando su estructura, un proceso en su mayoría irreversible.

¿Cuáles son nuestras armas para que el pH no varíe? Es decir ¿Cómo eliminamos los residuos? Aquí entran en juego los órganos filtradores: los riñones, el hígado y los pulmones. Que por si no os habéis dado cuenta eliminan el ácido úrico, los ácidos grasos y el ácido carbónico (entre otros muchos más compuestos).
Cuando los ácidos se acumulan por el motivo que sea en el líquido intersticial, por ejemplo baja el rendimiento de algún órgano filtrante, el cuerpo recoge los residuos de algunas zonas y en otras se deja de recoger. Además, comienza a forzar el órgano encargado de filtrar dichos residuos. El cuerpo es muy sabio y lo acumula en las zonas del cuerpo que menos usas. Lo que le pasa al cuerpo, siguiendo el símil anterior, es que hay tanta basura que en algunas urbanizaciones de la zona no se recogen. La central de tratamiento de residuos no puede con todo, sus trabajadores están echando horas extras y se necesita una inversión para aumentar la capacidad de la gestión de residuos.
Esta acumulación de ácidos se producen en zonas dispares según cada persona, pero concretas en un mismo cuerpo. Aquí cada metabolismo de cada individuo lo acumula en zonas distintas del cuerpo. Seguramente exista una relación del porqué cada persona lo acumula en sitios distintos, pero actualmente se desconoce o yo no la he encontrado investigando. Pudiera ser que los hábitos tuvieran algo que ver. Normalmente lo que el cuerpo no utiliza asiduamente lo atrofia.
Fallo de los filtros

Entonces, cuando los filtros no funcionan al cien por cien, las células no sólo se encuentran en un medio ácido rodeadas de sus propios residuos, sino que además, esos tóxicos crean una barrera entre el capilar y las células que impiden la debida absorción de nutrientes y la transferencia de oxígeno. Es decir, si tu jardín está lleno de basura no puedes salir de tu casa y los pedidos no pueden llegar.
Para que los nutrientes y el oxígeno lleguen a las células deben de atravesar todos los desechos. Y aquí tenemos otro problema, y es que el oxígeno reacciona con los residuos pudiendo crear radicales libres y no llegando a la célula. Es decir, tienes tanta basura en tu jardín que las ratas atacan al repartidor.
Imaginaos por un momento que sois un pez y que necesitáis vivir en aguas cristalinas. Imaginaos que no existe renovación de agua, que vuestros residuos no os lo quitan nadie y que encima contaminan vuestras aguas. Creo que todos tenemos en nuestra cabeza a un pez intentando respirar fuera del agua. Quizás os habéis imaginado más de una pecera…
Cuál es el camino
Ante esta situación, la célula tiene sólo dos posibilidades: morir o sobrevivir.

Al morir provoca enfermedades por muerte celular como son: Alzheimer, Parkinson, enfermedades esclerosantes o fibrosis. Son enfermedades que aún en la actualidad son denominadas: “de causa idiopática”, que traducido es: «no tenemos ni la más remota idea de por qué te está pasando eso». Por lo menos, el Dr. Alfred da una causa razonada y lógica.
También pueden sobrevivir. Lucha contra esos desechos tóxicos mediante varios mecanismos:
- Diluir la concentración del tóxico. Debido a que no lo pueden eliminar, la única manera que tienen para reducir la concentración de los residuos es retener líquidos para diluirlos. Es decir, no es lo mismo que los residuos estén más juntos que más desperdigados por el líquido intersticial. Seguro que habréis escuchado alguna vez el tema de la retención de líquidos. Como consecuencia provocan sobrepeso.
- Precipitación. Es pasar el residuo de un estado disuelto a transformarlo en sólido (en piedra para que nos entendamos, en algo palpable). Para ello los ácidos se unen a bases para provocar una reacción muy básica: ácido más base igual a sal más agua. Casi todos los residuos son ácidos, pero de dónde sacan esa base. Pues de las estructuras óseas que es donde se encuentra la mayoría de los minerales. De esta forma los ácidos se transformarán en urato sódico, palmitato sódico, carbonato cálcico. Esto provocará enfermedades debilitantes estructurales como la osteoporosis, artrosis, la artritis y, además, calcificaciones en tejidos blandos donde precipite esa sal. Por ejemplo, las piedras de los riñones.
- Drenaje a través de la piel o mucosas. Con el sudor se excreta urea, grasas y otros desechos. Es lo que suele dejar los cercos amarillos alrededor de las axilas en las camisas interiores. Además, los ácidos provocarán un ataque químico en la piel y mucosas provocando dermatitis, soriasis, eccemas, llagas y úlceras.
- Cáncer. Es un mecanismo de defensa de la célula para poder sobrevivir en un medio hostil. Pero para ello debe cambiar su metabolismo interno, debe mutar:
- Pasa de vivir de un medio alcalino a uno ácido.
- Pasa de vivir de un medio oxigenado a uno anaerobio (deficiente en oxígeno).
- Pasa de vivir con poco sodio a necesitarlo.
- Pasa de utilizar proteínas de estructuras levógiras a dextrógiras. (son formas estructurales de aminoácidos bien diferenciadas, ya hemos hablado de la importancia de la conformación de las proteínas).
¿Qué podemos hacer?
Entonces, una vez que entendemos el origen de las enfermedades, las acciones que debemos de tomar para aumentar nuestra salud están claras: hacer todo lo contrario a lo que las provocan.

- Ayudar a eliminar los desechos, para ello podemos neutralizar los ácidos alcalinizando el espacio intersticial, podemos ayudar a los filtros del cuerpo: hígado, riñón y pulmón, y también ayudar al sistema circulatorio para que exista un buen intercambio entre el líquido intersticial, en los mircrocapilares, para que movilicen los residuos y abastezcan de nutrientes a nuestras células.
- Movilizar los metales pesados para poder ser eliminados. Los metales pesados suelen acumularse en zonas determinadas.
- Abastecer a nuestro cuerpo de los nutrientes y oxígeno que la célula necesita. Además de oligoelementos y otros compuestos esenciales para que realicen todas las reacciones químicas vitales, depurativas, antioxidativas e inmunológicas.
- Para poder abastecer a nuestro cuerpo de todo lo necesario el sistema digestivo debe funcionar correctamente para una adecuada absorción de los nutrientes.
¿Y cómo conseguimos todo esto? Pues haciendo algo que todos sabemos porque están hartos de que nos lo repitan nuestras madres, abuelas, mujeres, amigos y médicos. Tan simple como comer fruta y verdura, ejercicio, disminuir el consumo de sal y de azúcar, hábitos saludables, etc. Vamos, lo de siempre.
Aquí, en este punto, es cuando tuve la gran duda y creo que la de todos nosotros. Nadie de los que me recomendaban esos hábitos me decía como lo debía de hacer. Es decir, qué alimentos concretos, en qué proporción, con qué frecuencia, que me aportan, para qué sirven y POR QUÉ. Como resultado a la respuesta a estas preguntas tenemos este blog de salud y si todo sale bien mi primer libro.
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